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"Las niñas corremos" Mediadora del PNSL Mixtli Zan Panoli / Nuevo León

LAS NIÑAS CORREMOS

 Español / Nuevo León


Mediadora del pnsl Mixtli Zan Panoli

 

Las niñas corremos mucho, corremos lueguito que dejamos de gatear, corremos porque sentimos un pellizco que no sabemos nombrar, pero sí sabemos sentir.


El pellizco sale caminando de las grietas de nuestros hogares, sale caminando en el sol que quema nuestras cabezas por las calles y en la sopa diluida que deja mamá. También sale en el frío de nuestras ropas y, a veces, en el cansancio de los dedos de nuestros padres; y, mientras el pellizco camina, nosotras empezamos a correr.


En los últimos veranos de nuestra infancia, cuando los ojos y las manos crecen, cuando el cabello es más largo y nuestra cara se aleja más del piso, el pellizco sale caminando de la boca de los adultos que nos miran con lástima, con burla o con desprecio. El pellizco se presenta, nos dice que se llama pobreza, y desde entonces las niñas empezamos a correr diferente.


Así nos enteramos de que los pellizcos en el corazón, mientras corríamos de la casa al barrio, del barrio a la escuela y de la escuela a la ciudad, tienen nombre, y que ocasionan cuestionarnos todo alrededor: ¿por qué vivo aquí? ¿Por qué no tengo lápices de colores brillantes? ¿Por qué estoy siempre sola? ¿Por qué no debo hablar mi lengua? ¿Por qué hago más cosas que mis hermanos? ¿Por qué debo cuidarlos? ¿Por qué no debo vestirme así? ¿Por qué siempre hay prisa y nunca tiempo? ¿Por qué siempre estoy corriendo?

Desde entonces, las niñas somos conscientes de que el pellizco se llama pobreza, pero no entendemos por qué se traduce en la tristeza de nuestra madre y en la ausencia de nuestro padre; se traduce en tener poco tiempo para jugar porque nos presionan a madurar; se traduce en un cuento en el que las niñas corremos todo el tiempo.

Conforme nuestra cara se aleja del piso, las niñas corremos más rápido: corremos para hacer las tareas de la casa y para buscar un espacio en dónde terminar las tareas de la escuela; corremos con las cosas de nuestra familia y con las cosas que nos impone nuestra colonia; corremos para intentar impresionar a nuestros padres, para ser abrazadas por nuestras madres, para ser reconocidas por las maestras y aceptadas por nuestra comunidad. Las niñas corremos para que nadie nos quite nuestros sueños secretos; luego, de repente, aprendemos a correr cuando tenemos miedo, corremos cuan- do queremos llorar y lloramos mientras corremos, corremos huyendo de golpes y terminamos huyendo de cualquier dolor. Las niñas corremos, corremos, corremos y corremos para aprender a alimentar a los chiquitos, para aprender a callar y escuchar a los papás, para aprender a soportar y ser toca- das por los demás. Las niñas corremos para cuidar, cuidar, cuidar. ¿Saben por qué las niñas somos fuertes? Porque, mientras cuidamos a los demás, a nosotras nadie nos cuida y, entonces, mientras corremos, aprendemos a cuidarnos a nosotras mismas.


Años después, cuando la luna se sincroniza con nuestro útero y con las flores, cuando las flores del barrio parecen más grandes, cuando huelen más bonito, cuando sus colores brillan mientras cuelgan por las bardas y banquetas, cuando están más propensas a ser arrancadas, nos detenemos un momento para voltear hacia atrás y nos damos cuenta de que de tanto correr nos hemos alejado de nuestra familia, de nuestra escuela y de nuestro barrio, entonces volvemos a sentir el pellizco y nos volvemos a hacer las mismas preguntas. Entendemos realmente en ese momento que el problema no es nuestra lengua, nuestro color, nuestra familia, nuestra escuela o nuestra comunidad. El problema no somos nosotras. El problema son los dueños de la ciudad, el problema es que el sistema no nos dejó correr por nosotras, sino que nos obligó a correr por los demás, y lo hizo mientras nos provocaba pellizcos sin parar, porque entre más pellizcos más rápido corríamos.


Es por eso que, si las niñas van a correr, correr, correr y correr, que sea para jugar, para reír, para alegrarse, para alcanzar a otras niñas, otras metas y otros sueños; que sea para oler las flores, sentir la tierra, mirar las nubes y escribir poemas en sus cuadernos. Si van a correr, que sea bajo la sombra de las hojas; si van a sentir pellizcos, que sea en la planta de sus pies por piedritas de colores. Si las niñas van a correr, que sea por ellas. Que las niñas en los barrios corran cuando lo quieran y lo necesiten, pero que siempre sea por diversión. Que las niñas sepan que correr es un derecho y no es una obligación.



NE ZIHUAPILTINI TOMO TLALOUA


Mexicano (De la Huasteca Veracruzana) (náhuatl)


Mediadora del PNSL Mixtli Zan Panoli 


Mexicano (de la Huasteca veracruzana) (náhuatl): Mediadora del pnsl Mixtli Zan Panoli



Tih zihuapiltini ueka tomotlaloa, tomotlaloa zanke ayohk tomahnejnejmi, tomotlaloa uajke timachília ce tzikipiliztli, tlen ax timati itoka.


Nej tzikipiliztli nejnejtikiza kampa to cha, nejnejtikiza uajke tech tzoteko tlatía neh tonati neh cayiztli, ua neh ayotl tlen tech kahki to na. No kia kiza kampa to peztli, ua kama inehpili nej to tatas; uahke ne tzikipiliztli nejnejmi touanti tomo tlaloa.


Uahke to ixtiyol ua to mayitl mozkaltia, uahke to tzokal ueueyak u ato ix uehka kahua ne tlali; ne tzikipiliztli nejnejti- kiza kampa ne inkamak anki uehueyi anki fiero tech ita. Uahka ne tzikipiliztli tech ilia pa itoka tehneltli, uahka ayohkana kia tomo totoka ti zihuapiltini.

Kia ti mati, pan e tzikipiliztlime tlen ti machilía uahke tomo tlaloa uahke ti yaui tlen to cha, uahke ti yaui kama kaltlamachtili. Ua tomo thathania: ¿kenke nika ni itztok? ¿Kenke ax ni pia no lapiceros? ¿Kenke nchipa nzelti ni itztok? ¿Kenke ax kueltia mexicano ni kamati? ¿Kenke ntikiti tlen nej tlaka ihni axkana?


¿Kenke ni kin pihpia? ¿Kenke nchipa nkarera ni itztok? ¿Kenke nchipa no mo totokatinemi?

Mazki ti mati kenihki itoka ne tzikipiliztli, ax ti matí kenke tchoka to naua, kenke ax itztoke to tata. Ayik kueltia ti mauiltia, nochi kineki ma ti mozkaltika, nchipa kia tomo totokatinemí. Kia uahke ti mozkalhtihtia, karera tomo tlaloua, tomo tlaloua kampa to cha, uahke temoua koni tchiuaze tlen tekili tech maka

kampa ne kalmachtili. Tomo iliah ueliz ta tomo tlaloze neh to tata tech itazé, ne to mayi tech kuahnauaz, net o tlamachtia tech itaz, net o chapoyoue tech nekizé. Ti zihuapiltini tomo tlaloua, tomo ilia kia ti pixtozé tlen ti temiki. Ihka timati kehnihki tomo chololtize, tomo tlaloua uahke ti chikazneki, tomo tlaloua uahke tech teuizneki, tomo choloua uahke kanahya tech kokoa.


Ti zihuapiltini nchipa tomo tlaloua, tlaloua, tlaloua ua tlaloua, kia ti mati kenijki ti kin tlamazé ne koneme, kia ti mati kenijki tomo kamatzakuazé uahke net o tataua kamati, kia ti mati kenijki tomo kahuazé ma tech itzkika. Ti zihuapiltini tomo tomo totoka kia teh pijpia, pijpia, pijpia. ¿Inki mati kenke touanti ti kuatiké? Touanti nchipa teh pijpia nochí, ua ayik tech pijpia touanti, kia ti matke touantice tomo pijpiazé.


Uahke panohka miyak xiuitl, ua neh metztli, neh xochimé, ua touanti ti zeyok. Uahke neh xochime uehueyi eltoké, kuahkual- zimé neci, ahhuiya nehnehkuia, uahke kualtia kih tekizé; uahka tomo yolnohnohtza. Uahka ti kitá, miyak tomo tlalohké, nama uehka tih itztoke, uehka kampa itztok to tataua, to kaltlamach- tili, to champoyoua, uahka noja ti machilia neh tzikipiliztl, noja konana tomo yolnohnohtza.


Uahka ti matí, axkana ne to mexicano itlahtlakol, axkana ne to tataua, axkana ne to kalmachtili, ax kana ne to champomé. Axkana touanti to tlahtlakol. Ne anki miyak tomi ki pia youanti intlahtlakol, tech totokatinenki, tex tzikipilouayaya, kia karera tomo tlalouayaya.


Yehyeka tikihtoua, tla neh ziuapiltini tomo tlaloze, tlaloze, tlaloze ua tomo tlaloze, zan tlapara ti mauiltia, tla ti uetzká, tla teua tomo totoká inka zeyok zihuapiltiní. Tla ne xochimé ti kinehkui, tla ti machilice ne tzikipiliztli, ma ti machiká kampa to metzko, uahke ti nehnemi kampa itztoké tetiní. Ma youantiza mo totokaka. Ne zihuapiltini anki to champoua ma mo tlaloua uahke youanti ki neki.




Mixtli Zan Panoli (2021). Las niñas corremos. En F. Albino Aguirre, J. Garza Jr., E. Rodríguez Salvador, L. Valdez Flores, M. Zan Panoli, M. Bautista Cruz, & A. Murillo Miranda, La pluma al vuelo. Antología de relatos de pueblos originarios región Noreste (pp. 27-29). México, Ciudad de México: Dirección General de Publicaciones, Secretaría de Cultura.



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